Estrés en los mercados energéticos

Enerjoin, empresa colaboradora de Vitartis en servicios y actualidad energética, analiza cuáles son las causas de las actuales tensiones en los precios del mercado energético y cuáles son sus expectativas de evolución en los próximos meses. 

Es de sobra conocido que la situación actual de todos los mercados energéticos es de mucho estrés a nivel de niveles de oferta de generación y de traslado de precios al consumidor final.

Desde julio se han ido concatenando récords en los mercados mayoristas, debidos sobre todo al incremento de la demanda tras la ralentización de la economía en el 2020 y la falta de oferta de generación energética para cubrir la misma; esto sumado a que los mercados energéticos europeos son mercados de precio marginal, hace que los precios eléctricos europeos estén ahora siendo guiados por el precio del gas y los derechos de emisión.

Cabe destacar que el gas suele tener una eficiencia del 50%, de tal modo que, para generar 1 MW de electricidad, es necesario utilizar 2 MW de gas, por tanto, el precio del gas afecta de forma doble al precio de la electricidad.

Pero, ¿qué está pasando con el gas? Pues básicamente que estamos viendo tres factores simultáneos que afectan a un crecimiento continuado del precio:

  • Las tensiones geopolíticas a nivel de gasoductos: Rusia – UE – Asia y España – Marruecos – Argelia.
  • Un crecimiento de la demanda continuado en Asia respecto del gas natural licuado (GNL), ante el temor a un invierno duro como el del 2020 y el crecimiento de su propia demanda.
  • Un mercado a nivel mundial de GNL donde por primera vez se presentan datos de escasez de gas ante este repunte mundial de la demanda.

Esto hace que actualmente la Unión Europea a nivel promedio tenga llenos tan sólo un 72% de sus almacenamientos de gas, cuando, por estas fechas, se deberían tener por encima del 90%, lo cual es una señal inequívoca de que, si no tenemos un invierno suave respaldado por una gran generación eólica, podremos tener graves problemas, no solo de precio, si no también de garantía de suministro.

Por tanto, la industria se encuentra en una situación delicada en la cual se tiene una exposición total a este incremento de precios tanto del gas (>75 €/MWh) como de la electricidad (>180 €/MWh), bien porque tengan contratos indexados al mercado, o bien, porque teniendo precios fijos, estos hayan sido rescindidos.

Del mismo modo, es un momento complicado para poder negociar precios fijos puesto que estas variaciones de precios de forma diaria generan mucha tensión en los mercados financieros y, prácticamente, todas las decisiones están pasando por mantenerlos indexados o bien, buscar opciones a largo plazo que permitan ganar mucho a corto, sacrificando el resultado a largo plazo.

Así pues, los industriales estamos siendo sometidos a una situación en la cual todos los incrementos de materias primas ya se han llevado por delante los márgenes comerciales por lo cual, solo queda la opción de comenzar a trasladar todos estos incrementos a precio final, como paso previo a un momento que nunca se ha vivido a nivel de PYMES y que ya se está dando tanto en Europa como fuera del continente (como en China), que es la paralización de fábricas hasta que la señal de precios permita reabrir.

Ahora mismo, todo se basa en poder trabajar internamente con la flexibilidad y eficiencia en el consumo, esperando que estas señales de los mercados se relajen para poder llegar cuanto antes al famoso abril 2022, momento en el cual, si que se adelante un cambio de tendencia en los precios de las materias primas; y, aquellas industrias que participan en los mercados, deberán permanecer atentas a la nueva subasta de energía a plazo que va a gestionar el gobierno, para tratar de obtener precios competitivos.

Mientras tanto, sigamos informados para tratar de adelantarnos a los acontecimientos.

 

 

 

 

 

 

 

Carlos Martín Graña (Responsable de Operaciones, Enerjoin)