• Santiveri: la innovación más empática

    La empresa Santiveri centra su actividad en la búsqueda de la calidad, la selección de los mejores ingredientes, el estudio de las técnicas más innovadoras y la investigación en el campo de la nutrición saludable. Por eso, esta industria alimentaria, socia de Vitartis, sigue siendo tan actual y moderna como en sus inicios hace ya más de un siglo.

    La compañía Santiveri, que cuenta desde hace casi 80 años con una planta de elaboración de productos dietéticos en la localidad vallisoletana de Peñafiel, ha pivotado su actividad en la búsqueda de la calidad, la selección de los mejores ingredientes, así como en el estudio de las técnicas más innovadoras y en la investigación en materia de nutrición saludable. Su apuesta por la innovación, ha hecho que esta industria alimentaria siga siendo tan actual y moderna como en sus inicios en 1885.

    Una empresa feliz en la que el culto a la sostenibilidad, ecología y vida sana les ha hecho seguir adelante y llegar a donde están hoy en día, bajo la filosofía del respeto por lo natural, el valor de las cosas bien hechas, el amor por el planeta y, sobre todo, la pasión por la vida.

    La innovación y la investigación están presentes desde que se plantea el lanzamiento de un nuevo producto, como ha demostrado históricamente en todas sus gamas: los productos dietéticos, los complementos alimenticos, las infusiones y la cosmética natural.

    En este contexto, la compañía ha avanzado en sus investigaciones y ha puesto en el mercado algunos productos muy novedosos, como ‘Florase Colon Help’ y ‘Omega 3 vegetal’. Florase nace de la revolución producida en las últimas décadas en las se han descubierto las propiedades de algunas bacterias, que han pasado de ser consideras villanas a heroínas. Este producto es un complemento alimenticio formulado con las materias primas de mayor calidad que favorecen el tránsito intestinal. Y contiene lactobacilos, unas bacterias probióticas que forman parte de la flora intestinal y que son un refuerzo para cuidar la salud del microbioma.  Además, contiene un extracto de boswellia y un alga unicelular, que ayuda al normal funcionamiento del colon.

    En cuanto a ‘Omega 3 vegetal’, es un complemento elaborado con DHA (ácido docosahexaenoico) 100% vegano procedente de una microalga, que permite su consumo a todas aquellas personas que sigan una dieta sin pescados o que no puedan incluirlos en su alimentación por presentar algún tipo de intolerancia.

    En la última publicación del libro ‘Alimentos del Futuro’ puedes conocer en profundidad este caso de innovación.

  • Nuevos métodos para la producción de concentrados de omega-3

    Entre las empresas y entidades que forman parte de Vitartis, los socios tecnológicos contribuyen sobremanera al enriquecimiento del proceso productivo. La Universidad de Burgos es una de ellos. De sus diversos grupos de investigación han salido resultados prometedores que ya ayudan a varias empresas de la industria alimentaria de Castilla y León.

    Este es el caso del grupo de investigación BIOIND que estudia nuevas formas de procesado para obtener omega-3. La importancia de estos ácidos es bien conocida por la población, que busca cada vez más dietas saludables. Recientemente la OMS recomienda una ingesta de 0.25 a 2 g/día de EPA y DHA, dos de los más importantes omega-3, esenciales para una alimentación adecuada.

    La materia prima más habitual para la obtención de omega-3 es el pescado graso o las partes de este que no se destinan al consumo humano. Los primeros concentrados comerciales se obtienen de formas poco económicas, con mucho gasto de energía. Ahora, se impone la comercialización de las formas más naturales y biodisponibles, como son los glicéridos. En esta nueva búsqueda de métodos de producción, el scCO2 (carbono supercrítico), se torna como un elemento fundamental para la obtención del concentrado.

    Gráfico CO2 supercrítico – Grupo de Investigación BIOIND, Universidad de Burgos

    Este gas resulta un recurso barato, inocuo y verde para todos estos procesos.  Además, tiene una densidad suficiente para actuar como un buen disolvente, fluye y difunde mucho mejor que los disolventes orgánicos. El grupo BIOIND ha conseguido diseñar un proceso de biorrefinería basado en el uso de scCO2, que permite aportar valor al pescado no destinado a consumo humano para obtener omega-3.

    El artículo completo, para conocer este y otros proyectos de investigación de la Universidad de Burgos, se puede consultar en nuestro libro Alimentos del Futuro.